Ir al contenido principal

Historia de mi vida (parte 1)

Haciendo arqueología doméstica, han aparecido algunas tonterías que escribí hace 110 o 120 años acerca de mi vida. Leerlas tras tantos años me ha resultado divertido, porque ni siquiera me reconozco a mí mismo en el estilo "literario" :-)

Me ha parecido que podía ser gracioso compartirlo por aquí:


Nací un mañanero 14 de Noviembre de 1975 a la temprana edad de 0 años. Pronto manifesté mis habilidades para la música, las cuales se dejaron notar durante varios meses, especialmente de 2 a 7 de la madrugada. Las serenatas nocturnas, lejos de asemejarse a la de Mozart del mismo nombre, mantenían atentos a mis padres quienes preferían no dormir por tal de no perderse tan fantástico espectáculo.

Pronto puse de manifiesto un extraordinario desparpajo inusual para una persona joven, de 8 meses como yo, que para mi madre sin embargo no pasó desapercibido. En aras de sacarme rendimiento, y con la idea de hacerme un hombre de provecho, pronto se empecinó en enseñarme a leer, escribir, sumar, restar y multiplicar, tareas que ya dominaba perfectamente con 2, 3 y 4 años respectivamente. En el medio, y siempre mostrando un permanente deseo de llevar una vida oculta paralela, ya comencé a componer mis primeras melodías, que plasmé en una preciosa maqueta grabada en una cassette de las de antes (de las que venían con ruido de fondo de regalo por el mismo precio).

Como aún no era suficientemente famoso para contar con Alan Parsons como ingeniero de sonido, era mi madre la que se encargaba de dejar registro de tan desafortunados acontecimientos. Tiempo más tarde, y con la firme idea de no echar a perder por completo mi reputación, mi padre se encargaría de hacer desaparecer las grabaciones reutilizando las mismas cintas para grabar canciones de Mocedades.

Con 4 años me regalaron mi primer piano de juguete; si bien siempre había tenido una guitarra por casa a la que no le prestaba demasiada atención, aquel sorprendente instrumento cambiaría para siempre mi vida, para desgracia de la música y de mi familia. Como era notable el talento que denotaba para el instrumento, mis padres decidieron evitar en la medida de lo posible mi ingreso en el Conservatorio Superior de Música, cosa que por desgracia no fueron capaces de impedir. Así, con el doble de edad, es decir, 8 años, ya comencé a desesperar a mi primera profesora de solfeo, Celia, quien después de tenerme de alumno huyó fuera de Granada. Creo a Indonesia, para ser exactos, donde ahora se dedica a dar clases de folklore musical para tribus primitivas, ocupación que al fin le ha llevado a alcanzar la felicidad y olvidar aquellos nefastos años.

Por entonces recuerdo que estaba enamorado de una chica de clase, Noelia. Ella en el fondo creo que también debía estar locamente enamorada de mí, ya que era la única compañera que no me escupía en el recreo; una vez incluso llegó a dirigirme la palabra para insultarme, lo cuál me llenó de ilusión y esperanzas. Aquella noche no pude dormir pensando en ella. Creo que fue entonces cuando compuse mi primera canción de amor. Guardo muy gratos recuerdos de aquella primera canción, porque también fue la última.

Un año después de comenzar a estudiar solfeo, debía empezar con un instrumento para poder continuar la carrera de música. Lógicamente, escogí el piano.

Continuará.....

Comentarios

  1. Ains..Qué nervios...Qué incertidumbre..Ansío saber qué más ocurrió para llegar a ser tan "grato"...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Siéntete libre de opinar lo que te plazca, pero hazlo de manera educada. Los ataques personales que no hagan ningún otro aporte no serán publicados con el fin de mantener el tono de cordialidad.

Entradas populares de este blog

La Isla de Pascua y las piedras de Stonehenge: la última tontería magufa

A veces la ficción (magufa) supera por completo nuestras previsiones. En algún momento alguien hizo un dibujo con una clara orientación humorística que terminó como fuente de otra de tantas "teorías" alternativas habituales en el mundillo de la pseudociencia, junto al monstruo del Lago Ness, la desaparecida Atlántida o la Abominable Virgen de las Nieves . En concreto nos referimos a este curioso dibujo: Según la ilustración, se sugiere que las piedras de Stonehenge serían en realidad los pies de alguna de las cabezas Moai de la Isla de Pascua.

Hoax: El misterio de los números fenicios y sus ángulos

En cierta ocasión, un compañero de trabajo me contó una curiosa hipótesis según la cuál los símbolos que utilizamos hoy en día en nuestro sistema numérico decimal (para entendernos, 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9) tienen su origen en los números de los antiguos fenicios y que dichos símbolos representan el número según la cantidad de ángulos que tenía en su forma y trazo original. Quizás hayáis visto en algún blog una historia parecida pero atribuyendo el origen a los antiguos números arábigos. Incluso, rizando el rizo, hayáis encontrado artículos diciendo que dichos números son fenicios o arábigos, como si ambas cosas fuesen lo mismo pero con distinto nombre. Y en todos los casos os habrán mostrado una ilustración parecida a esta: El cero se supone que no tiene ángulos al ser redondo (aunque lo correcto sería decir que tiene infinitos ángulos dado que tiene infinitos lados ). En apariencia parece una hipótesis bastante coherente y no exenta de cierta belleza. La lást...

El anacronismo del color

En verdad, como decía el maestro de la dialéctica, Sócrates, si yo pudiera daría todo lo que sé, por la mitad de lo que me queda por aprender. Todos los días uno descubre cosas nuevas e interesantes, desde la hora de levantarse hasta el momento mismo de irse a dormir. Sin embargo, hay veces que aprendemos o descubrimos cosas que nos recargan el intelecto de una energía especial y que nos recuerdan lo maravilloso y complejo que es el hombre. Comenzaremos por un acertijo sin trampa. ¿Qué tienen en común las siguientes fotografías? Pues fácil. Tienen en común que todas ellas están tomadas de promedio en el año 1910. Son fotografías reales, no tienen ningún tipo de truco, ni están artificialmente coloreadas. Son exactamente tal y como se tomaron en su momento. Lo primero que me llamó la atención al descubrirlas es el hecho de que nuestra memoria fotográfica está condicionada por los medios técnicos existentes en el momento en que dicha realidad fue plasmada. Evidentemente, s...