viernes, 26 de marzo de 2010

Historia de mi vida (parte 1)

Haciendo arqueología doméstica, han aparecido algunas tonterías que escribí hace 110 o 120 años acerca de mi vida. Leerlas tras tantos años me ha resultado divertido, porque ni siquiera me reconozco a mí mismo en el estilo "literario" :-)

Me ha parecido que podía ser gracioso compartirlo por aquí:


Nací un mañanero 14 de Noviembre de 1975 a la temprana edad de 0 años. Pronto manifesté mis habilidades para la música, las cuáles se dejaron notar durante varios meses, especialmente de 2 a 7 de la madrugada. Las serenatas nocturnas, lejos de asemejarse a la de Mozart del mismo nombre, mantenían atentos a mis padres quienes preferían no dormir por tal de no perderse tan fantástico espectáculo.

Pronto puse de manifiesto un extraordinario desparpajo inusual para una persona joven, de 8 meses como yo, que para mi madre sin embargo no pasó desapercibido. En aras de sacarme rendimiento, y con la idea de hacerme un hombre de provecho, pronto se empecinó en enseñarme a leer, escribir, sumar, restar y multiplicar, tareas que ya dominaba perfectamente con 2, 3 y 4 años respectivamente. En el medio, y siempre mostrando un permanente deseo de llevar una vida oculta paralela, ya comencé a componer mis primeras melodías, que plasmé en una preciosa maqueta grabada en una cassette de las de antes (de las que venían con ruido de fondo de regalo por el mismo precio).

Como aún no era suficientemente famoso para contar con Alan Parsons como ingeniero de sonido, era mi madre la que se encargaba de dejar registro de tan desafortunados acontecimientos. Tiempo más tarde, y con la firme idea de no echar a perder por completo mi reputación, mi padre se encargaría de hacer desaparecer las grabaciones reutilizando las mismas cintas para grabar canciones de Mocedades.

Con 4 años me regalaron mi primer piano de juguete; si bien siempre había tenido una guitarra por casa a la que no le prestaba demasiada atención, aquel sorprendente instrumento cambiaría para siempre mi vida, para desgracia de la música y de mi familia. Como era notable el talento que denotaba para el instrumento, mis padres decidieron evitar en la medida de lo posible mi ingreso en el Conservatorio Superior de Música, cosa que por desgracia no fueron capaces de impedir. Así, con el doble de edad, es decir, 8 años, ya comencé a desesperar a mi primera profesora de solfeo, Celia, quien después de tenerme de alumno huyó fuera de Granada. Creo a Indonesia, para ser exactos, donde ahora se dedica a dar clases de folklore musical para tribus primitivas, ocupación que al fin le ha llevado a alcanzar la felicidad y olvidar aquellos nefastos años.

Por entonces recuerdo que estaba enamorado de una chica de clase, Noelia Reyes. Ella en el fondo creo que también debía estar locamente enamorada de mí, ya que era la única compañera que no me escupía en el recreo; una vez incluso llegó a dirigirme la palabra para insultarme, lo cuál me llenó de ilusión y esperanzas. Aquella noche no pude dormir pensando en ella. Creo que fue entonces cuando compuse mi primera canción de amor. Guardo muy gratos recuerdos de aquella primera canción, porque también fue la última.

Un año después de comenzar a estudiar solfeo, debía empezar con un instrumento para poder continuar la carrera de música. Lógicamente, escogí el piano.

Continuará.....

1 comentario:

  1. Ains..Qué nervios...Qué incertidumbre..Ansío saber qué más ocurrió para llegar a ser tan "grato"...

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