A menudo, la gente que sabe de música lo mismo que yo de técnicas de
punto de cruz, se pone (sin el más mínimo pudor) a discutir sobre el mundo de la producción musical y otros temas relacionados y además con la satisfacción que les da creer que
están descubriendo la pólvora en un contexto que desconocen por completo.
De las tonterías que se escuchan habitualmente en estas conversaciones, está aquella de "el productor musical es el que pone la pasta y si no sabe invertir, pues que se joda si le toca perder".
Pues va a ser que no.
De las tonterías que se escuchan habitualmente en estas conversaciones, está aquella de "el productor musical es el que pone la pasta y si no sabe invertir, pues que se joda si le toca perder".
Pues va a ser que no.
Por alguna razón, aquí en España (ignoro si exclusivamente), el término "productor" suele
estar malinterpretado y la mayoría de personas en realidad ni siquiera
sabe a qué se dedica tan emblemática figura. Incluso la paupérrima entrada de
la Wikipedia al respecto se nota que está escrita por alguien que de
producción musical no tiene demasiada idea. Probablemente se confunden con lo que tradicionalmente se ha llamado "productor ejecutivo", que suele ser muchas veces el impulsor conceptual de la idea, y quien se dedica a las gestiones necesarias (contratación, alquileres, etc.). Pero tampoco necesariamente el inversor de la pasta (que, cada vez con más frecuencia, es el propio artista principal).
¿Pero, qué es, entonces, un productor musical?
En esencia se puede resumir en la siguiente frase: es el responsable técnico y artístico de la creación de un disco.
Sé que es una definición ambigua y demasiado amplia. Podemos concretar un poco con una lista breve de algunas de las tareas típicas que realiza el productor (no necesariamente todas, ni todas a la vez):
- Grabación de los instrumentos: suele ser el encargado de registrar lo que los instrumentistas ejecutan. Ha de tener por tanto conocimientos de ingeniería de sonido, uso de microfonía, manejo de aparatos, etc. Igualmente, ha de conocer bien los instrumentos musicales para poder sacar lo mejor de ellos durante la grabación.
- Arreglos musicales: en música, un "arreglo" no consiste en una "reparación", como muchos creen. El arreglo consiste en definir y escribir, nota por nota, qué es lo que cada instrumento ha de tocar. Por tanto, el productor suele ser músico.
- Composición: en muchas ocasiones, el artista llega al estudio con un triste boceto donde sólo hay una melodía poco definida y unos simples acordes tocados en una guitarra. El productor se ve obligado a terminar de componer la pieza, añadiendo acordes, modificando la estructura, enriqueciendo musicalmente la composición hasta tener algo decente.
- Procesado del sonido: efectos, ecualizaciones, compresiones... Muchas pistas necesitan modificar o enriquecer su sonido según convenga. Para ello el productor (aparte de tener un oído y criterio musical muy experimentado) ha de conocer muy bien toda la tecnología involucrada.
- Programación MIDI y DAW: el productor es el encargado de programar nota por nota, controlador por controlador, todas aquellas pistas reproducidas por MIDI en un sintetizador (físico o virtual). Igualmente es el encargado de juntar todo el proyecto y gestionar todo el entorno del mismo en el DAW (o en el magnetofón multipista, si todavía se diera el caso). Esto obliga al productor a estar a la última en informática musical (y mira que ese término me gusta poco).
- Mano izquierda: por si tuviese poca faena, es además el que tiene que lidiar entre las peleas de los miembros del grupo, animar a la cantante diva que siempre la caga en la misma nota y tener la paciencia necesaria para que el proyecto no se vaya al garete. Y creedme: no es nada fácil.
- Mezcla: una vez que se han añadido todos los ingredientes al DAW, ahora hay que cocinarlo: si tenemos 32 pistas de instrumentos, cada uno con sus efectos, sus procesos, sus automatismos, etc., ahora hay que conseguir que todo ese jaleo de cosas coexistan de manera natural; sin pisarse, sin molestarse, sin estorbarse, ajustando volúmenes, planos sonoros, panoramas, lo que sea, hasta reducirlo todo a la mezcla estéreo L-R que finalmente acaba en nuestras manos (previa masterización, que es el último toque que se le da al sonido). Esta es una de las etapas más delicadas y difíciles de abordar de cualquier producción.
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Pro Tools. El DAW considerado estándar de facto en la industria musical |
En realidad podríamos seguir y seguir y veríamos que las tareas (y sus respectivos marrones) de un productor musical parecen no terminarse nunca. Pero creo que en su lugar será más constructivo que os deje un enlace externo donde lo explican todo mucho mejor que yo.
También os digo una cosa: la producción musical es tan sacrificada como gratificante. Para quien le pique el gusanillo y tenga interés por meterse en el mundillo, le recomiendo el mejor portal de habla hispana dedicado al mundo del sonido y de la producción musical:
Grandes productores musicales:
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Alan Parsons mezclando el mítico disco Tubular Bells de Mike Oldfield |
Quincy Jones (productor de algunos discos de Michael Jackson) |
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Trevor Horn, productor de auténticos discazos como los de Seal, Grace Jones, Oldfield y muchos otros (¿os acordáis del cantante gafotas de "Video killed the radio star"? ¡Sí, es él!) |
El que curra más que un inmigrante ilegal explotado en los invernaderos del mar de plástico en Almería
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